Coronas

En comparación con una obturación, que reemplaza solo una parte del diente dañado, una corona (o funda) cubre completamente la parte visible del diente. Una corona se recomienda cuando un diente presenta una lesión cariosa extensa o una fractura que no permite su reparación con una obturación convencional. La corona permite darle nuevamente al diente su forma y la dureza necesaria para soportar las fuerzas de la masticación, así como mejorar su apariencia. También se indica el uso de una corona para dientes tratados con endodoncia (tratamiento de conductos), ya que con el tiempo el diente se vuelve frágil al no tener nervios, por lo que puede fracturarse. Una corona tambien puede ayudar a mantener firmemente en su sitio un puente o dentadura postiza. Además de las coronas de porcelana pura, también existen coronas de oro y de combinaciones de ambas, que se usan dependiendo de las condiciones específicas y necesidades del paciente. Sin embargo, las coronas de porcelana son las que más se asemejan a un diente natural y son las más estéticas.

Le sugerimos discutir con el Dr. Vásquez sobre el tipo de corona más recomendable para usted.

¿Cómo se hace?

En su primera cita el dentista realizará un tallado en el diente para crear suficiente espacio para que éste pueda recibir la corona, y que la mordida quede cómoda. Luego se utiliza materiales especiales para tomar una impresión de la nueva forma del diente. Esta impresión se envía luego al laboratorio dental para la confección de la corona definitiva. A continuación su dentista le colocará una corona provisional que permanecerá en el diente hasta que la corona definitiva esté lista para colocarse.

 

Cuando usted vuelva al dentista, éste ya habrá recibido la corona definitiva del laboratorio. Le retirará la corona provisional y hará los ajustes necesarios para colocar en su sitio la corona definitiva. Finalmente, y antes de cementar la corona definitiva, comprobará que ésta ajuste cómodamente.